Antes de que te vayas, señora fortaleza, quiero decir cuanto te admiro.
Quiero que sepas cuanto quisiera tener tu aguante.
Estoica, has soportado el peso y los problemas de tanta gente, aún teniendo tú los propios.
Tus raíces son muy fuertes señora, y tus frutos tan buenos, que gracias a ellos, nuevos árboles nacieron.
Tu determinación y tu también tu sazón te hicieron la madre de todos. te admiro también por eso.
Las palabras que tuviste para mí en momentos importantes y oportunos, te las agradezco infinitamente. Es una honra se tu sangre.
Yo sé que debes estar cansada pero aún así, aquí sigues aferrándote a los días y a tus niñas.
Quiero que sepas que no guardamos ningún rencor, que entiendo por todo lo que has pasado y ojalá yo pueda llegar a tener el espíritu de roble que tienes tú. La gente habrá de recordarte siempre por tu valor al enfrentar la vida.
martes, 26 de febrero de 2019
lunes, 18 de febrero de 2019
Abrazos ajenos
Sus abrazos ajenos se asomaron a mi báratro, una de esas tantas noches en que he estado a punto caer, o tirarme, !yo que sé!
No pude evitar preguntarme si acaso ellos pudieran comprenderme, al verme así de triste o si tal vez saben por qué me encuentro ahí. Pero ni que fuera necesario porque igual abrieron sus brazos y me salvaron.
Nunca han sido estorbo alguno para mí, ni mucho menos, más aún, hoy son también muy importantes para mí, son la vida que escogí. Son tan míos sus abrazos como los que un día perdí.
Sé que ya no importa lo que pase, sus abrazos que un día fueron ajenos, hoy son para mí. Me los gané por estar ahí luego de que ellos perdieran unos también.
No puedo decir que no volveré a estar triste, pero sí que puedo decir que por lo menos un abrazo estará esperándome en casa cuando vuelva del trabajo o de allí.
No pude evitar preguntarme si acaso ellos pudieran comprenderme, al verme así de triste o si tal vez saben por qué me encuentro ahí. Pero ni que fuera necesario porque igual abrieron sus brazos y me salvaron.
Nunca han sido estorbo alguno para mí, ni mucho menos, más aún, hoy son también muy importantes para mí, son la vida que escogí. Son tan míos sus abrazos como los que un día perdí.
Sé que ya no importa lo que pase, sus abrazos que un día fueron ajenos, hoy son para mí. Me los gané por estar ahí luego de que ellos perdieran unos también.
No puedo decir que no volveré a estar triste, pero sí que puedo decir que por lo menos un abrazo estará esperándome en casa cuando vuelva del trabajo o de allí.
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