viernes, 27 de abril de 2018

Nene

Comenzó a darse cuenta de que estoy ausente mucho tiempo. Ya sabe que siempre es de noche cuando vuelvo del trabajo y al mismo tiempo, empezó a dormir en su propia cama, llevándose consigo mis ganas de dormir al cuarto contiguo. "Te voy a extrañar muchísimo" me dijo triste solo una vez, y que se iba a quedar toda la noche despierto, y yo reí, no sabiendo que sería yo, el de los ojos pelones a las 4 de la madrugada, dando vueltas en la cama. No imaginé extrañarlo tanto estando a solo unos metros ni pensaba tampoco, que al mismo tiempo que él se auto proclamaba un niño grande yo estaba perdiendo a mi bebé. Y aunque se que es para bien, no me veo soltándolo despreocupado ni mucho menos.
Yo no sabía que cada palabra aprendida y cada hazaña increíble le equivalían a su independencia de mí. Y yo aterrado del mundo, pensé por un momento que siempre sería mi bebé.
solo me arrepiento de ausentarme tantas horas al día, y se que lo que viene es igual de bueno pero me tomará mi ritmo de tiempo asimilar que en verdad ya es un niño grande.
Nene, ¡te voy a extrañar muchísimo!

miércoles, 4 de abril de 2018

Hipérboles en un poema triste

Había una vez un niño que vivió en una burbuja de posibles exageraciones abrumadoras para su vida, aunque cruciales y necesarias para la persona en que se convirtió. En mas de una ocasión Esthér le dijo, como a los 12 años la primera vez, que todas sus molestias musculares (espalda y cuello) eran porque se preocupaba demasiado, que no debía que su mamá estaría bien y que tenía que estar haciendo cosas de acuerdo a su edad. Pero no podía, nunca pudo evitar sentir su dolor y su soledad, y no solo los de ella. A menudo se encontraba empatizando con gente que sufría, entre mas cercana la persona, mas empatía, al punto a veces de sentir como suyo su dolor. Y sé que encaja perfecto con un cualquier perfil maníaco-depresivo. Tal vez lo es, pero ni importa porque acepta también las cosas buenas que la vida le dio. Tantas y tan significativas como importantes y que, mezcladas en todo su ser resultaron en quien es hoy, en quien que pudo vivir con la frente en alto y ver a quien fuere a la cara sin vergüenza y sin deber explicación alguna ni nada, sin que se le note todo ese peso que carga y todo el dolor que lleva en sí. Habiendo tenido que ser feliz a pesar de dicha carga que no puede, no debe, ni olvidara nunca porque es parte de él. Tal vez todo esos sentimientos vistos desde afuera parezcan mas simples, como exagerados por quien los vive, como hipérboles en un poema triste y tampoco importa, pero bien al final te dice que está aquí de pie, que le da gusto que la vida o quizás el mismo se preparó para la verdadera prueba que sería cargar con su estupidez y su propio dolor, que con gusto cargaría con el en lugar de cualquier otro de sus cercanos, y que al final del día,  que hoy es feliz.
Ese niño era yo.


P.D. comencé a escribir esto hace 8 años, un año después del evento que sera siempre el catalizador de mis sentimientos y lo cierro hoy a manera de catarsis temporal.