La soledad que aveces duele, ocasiones en que te impregnas de ti mismo y tu mente te pone loco y triste, vagando por viejos recuerdos buenos y malos
Cual naufrago que vuelve a su isla solo para ser un naufrago de nuevo.
Momentos en que fuiste fuerte y aun así no es suficiente porque duele, y te retroalimentas del dolor al tiempo que te Retienes en ese hoyo emocional y aunque duele mucho allí te sanas y luego vuelves a empezar, haciendo así del dolor tu Modus operandi para cometer ese crimen que llamas sobrevivir en la espera del navío que solo viene a por ti.
sábado, 21 de enero de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
LA PROHIBICION
Una de la mañana en miercoles, las calles dan miedo de tan solas pero en uno de los callejones del centro de la ciudad se ve pasar a un niño, un chico de aproximadamente 5 años, el clima es bastante duro pero el no parece reparar en ello, para el solo tres calles lo separan de su destino y aunque sabe que es peligroso, corre el riesgo, no le importa jugársela a que lo vea una patrulla o, peor aun, toparse con alguna otra pandilla de adictos como el, y que le quiten su dinero o la mercancía que pretende adquirir con ese dinero, porque de verdad necesita consumir,no funciona sin una dosis, o al menos eso cree.
-maldito gobierno, si tan solo lo legalizaran no tendría que correr eso peligros pensó,- ya no tiene amigos a causa de su adicción y su familia también le negó el habla, su padre lo corrió de la casa juzgándolo de criminal, solo su mamá de vez en cuando le lleva algo de comer a escondidas de su padre pero nunca le da dinero por miedo a que lo gaste en lo que no debe. Al fin llega a su destino, una fabrica abandonada y tomada por unos cuantos que venden la mercancía, cree que si toca muy fuerte la puerta la tumbara pero aun así lo hace, tocando tres veces y luego dos y luego una como era la contraseña, al paso de unos segundos abre Sofia, una niña muy bonita que estuvo en su salón el año pasado, ahora sabia porque había dejado de asistir a la escuela, justo por la misma razón que el un año después, enseguida se reconocieron y platicaron por el pasillo que llevaba a lo que parecía haber sido una bodega de calzado unos pocos años atrás y en el camino recordó que ella le gustaba cuando iban a la escuela, también se acordó que una vez pensó en sentarse junto a ella en el recreo pero no se lo dijo, ahora su aspecto había cambiado mucho, y ademas a el solo le importaba conseguir algo en ese momento, su mercancia, justo en eso, llegaron al final del oscuro pasillo, una especie de oficina improvisada, una mesa plegadiza y bancos de plastico uno de los cuales estaba ocupado por él, el proveedor que vestía ropa buena marca baby zara y hasta tenia unos bubble gummers nuevecitos con luz led en la suela que enciende cuando caminas,
de los que siempre le había pedido a santaclós un par, pero el maldito nunca se los llevo, era por eso que empezaba a dudar de la existencia del panzon ese y también de los reyes magos.
Que vas a querer?- le pregunto el niño bien vestido
-quisiera probar algo nuevo esta vez, no tienes mercancia americana?
-ah si mi amigo si traes suficiente dinero tengo productos willie wonka,has escuchado de ellos?
-oh si hay una pelicula bien loca sobre ellos que se llama charlie y la fabrica de chocolate, la vi la otra vez y en ese mundo los dulces eran legales, en todo el mundo!- exclamo casi con nostalgia.
- de esos mismos mismo, acaban de llegar.
- y cuanto cuestan?
- mira como ya eres cliente y ando de buen humor gracias a Sofia que me enseño a jugar monopoly, te voy a dar un descuento.
-gracias hermano cuanto por los "nerds"?
- esos te los dejo en diez y te regalo un tutsie roll
- bien entonces damelos y ademas quiero un chicle de bolita una paleta de la Rosa y mis favoritas, unas pecositas
- aqui estan y son veinte por todo.
- hermano, fíame unos chocolates, mañana te pago ya que me de dinero mi mami!
- ya sabes que fiado nada, si tienes dinero compras y si no, no vengas a menos que quieras que te saque. tengo con que quererte- le mostró su chipote chillon.
- esta bien, no te enojes- le decía mientras sacaba sus monedas-
Le pago su dinero y no le quedo nada para comer mas al rato ni siquiera para el cereal que le gustaba cenar a veces que no podia comprar dulces pero no importaba igual tal vez su madre si se diera una vuelta en eso días, y justo cuando se iba a despedir el niño de los tenis con olor a chicle le hablo de nuevo.
- oye niño, como te llamas?
- me llamo Caleb
- bien pues Caleb, Sofia y yo vamos a jugar a las escondidas no te quieres quedar un rato y jugar con nosotros?
-no gracias la verdad es que tengo muchas ganas de comer todos estos dulces.
De vuelta en la calle pensó en correr los mas rápido posible pero siempre que pasaba por esa esquina no podía evitar pensar en aquel día en que intentaron robar al anterior proveedor antes de que lo metieran en el internado y cuyo nombre no recordaba, pero lo que si recordaba era que ese niño era muy malo mato a sus amigos y solo el pudo escapar, ya tenia comprada a la policía y todos le tenían miedo porque tenia mucho dinero por la venta de dulces y por lo tanto no tardaría mucho en salir.
se imaginaba la guerra que se desataría entre proveedores cuando eso sucediera. y quienes iban a quedar en medio de esa absurda guerra, guerra que no existiría si no fuera por el gobierno y su prohibición.
-maldito gobierno, si tan solo lo legalizaran no tendría que correr eso peligros pensó,- ya no tiene amigos a causa de su adicción y su familia también le negó el habla, su padre lo corrió de la casa juzgándolo de criminal, solo su mamá de vez en cuando le lleva algo de comer a escondidas de su padre pero nunca le da dinero por miedo a que lo gaste en lo que no debe. Al fin llega a su destino, una fabrica abandonada y tomada por unos cuantos que venden la mercancía, cree que si toca muy fuerte la puerta la tumbara pero aun así lo hace, tocando tres veces y luego dos y luego una como era la contraseña, al paso de unos segundos abre Sofia, una niña muy bonita que estuvo en su salón el año pasado, ahora sabia porque había dejado de asistir a la escuela, justo por la misma razón que el un año después, enseguida se reconocieron y platicaron por el pasillo que llevaba a lo que parecía haber sido una bodega de calzado unos pocos años atrás y en el camino recordó que ella le gustaba cuando iban a la escuela, también se acordó que una vez pensó en sentarse junto a ella en el recreo pero no se lo dijo, ahora su aspecto había cambiado mucho, y ademas a el solo le importaba conseguir algo en ese momento, su mercancia, justo en eso, llegaron al final del oscuro pasillo, una especie de oficina improvisada, una mesa plegadiza y bancos de plastico uno de los cuales estaba ocupado por él, el proveedor que vestía ropa buena marca baby zara y hasta tenia unos bubble gummers nuevecitos con luz led en la suela que enciende cuando caminas,
de los que siempre le había pedido a santaclós un par, pero el maldito nunca se los llevo, era por eso que empezaba a dudar de la existencia del panzon ese y también de los reyes magos.
Que vas a querer?- le pregunto el niño bien vestido
-quisiera probar algo nuevo esta vez, no tienes mercancia americana?
-ah si mi amigo si traes suficiente dinero tengo productos willie wonka,has escuchado de ellos?
-oh si hay una pelicula bien loca sobre ellos que se llama charlie y la fabrica de chocolate, la vi la otra vez y en ese mundo los dulces eran legales, en todo el mundo!- exclamo casi con nostalgia.
- de esos mismos mismo, acaban de llegar.
- y cuanto cuestan?
- mira como ya eres cliente y ando de buen humor gracias a Sofia que me enseño a jugar monopoly, te voy a dar un descuento.
-gracias hermano cuanto por los "nerds"?
- esos te los dejo en diez y te regalo un tutsie roll
- bien entonces damelos y ademas quiero un chicle de bolita una paleta de la Rosa y mis favoritas, unas pecositas
- aqui estan y son veinte por todo.
- hermano, fíame unos chocolates, mañana te pago ya que me de dinero mi mami!
- ya sabes que fiado nada, si tienes dinero compras y si no, no vengas a menos que quieras que te saque. tengo con que quererte- le mostró su chipote chillon.
- esta bien, no te enojes- le decía mientras sacaba sus monedas-
Le pago su dinero y no le quedo nada para comer mas al rato ni siquiera para el cereal que le gustaba cenar a veces que no podia comprar dulces pero no importaba igual tal vez su madre si se diera una vuelta en eso días, y justo cuando se iba a despedir el niño de los tenis con olor a chicle le hablo de nuevo.
- oye niño, como te llamas?
- me llamo Caleb
- bien pues Caleb, Sofia y yo vamos a jugar a las escondidas no te quieres quedar un rato y jugar con nosotros?
-no gracias la verdad es que tengo muchas ganas de comer todos estos dulces.
De vuelta en la calle pensó en correr los mas rápido posible pero siempre que pasaba por esa esquina no podía evitar pensar en aquel día en que intentaron robar al anterior proveedor antes de que lo metieran en el internado y cuyo nombre no recordaba, pero lo que si recordaba era que ese niño era muy malo mato a sus amigos y solo el pudo escapar, ya tenia comprada a la policía y todos le tenían miedo porque tenia mucho dinero por la venta de dulces y por lo tanto no tardaría mucho en salir.
se imaginaba la guerra que se desataría entre proveedores cuando eso sucediera. y quienes iban a quedar en medio de esa absurda guerra, guerra que no existiría si no fuera por el gobierno y su prohibición.
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