Imagine también como se sienten tus paredes y así logre recordar tu aroma y tacto, todo eso imaginé y más, es verdad, hasta hubo tiempo para pensar en tu sabor, y en tus senos, como no!
Te imagine de espaldas a mi pero muy cerca, tan cerca como para olerte, tan cerca mi pecho y tu espalda tan cerca de tus nalgas. Y tu piel vellosa me excito mas no sólo en la imaginación, me puso tenso y ansioso, pude imaginarte bajo la regadera y casi creí tocar tu cadera. Después pensé ir al sur y en tus adentros me perdí, tu sabor me emborrachó. y aunque muy adentro en tus recuerdos me ahogaba, casi pude escucharte gritar, como a lo lejos mi nombre, me pedíste que fuera por siempre tu hombre, que regresara cada noche una y otra vez hasta llegar juntos al mar, que te llevara todos los días hasta la luna y ahí de nueva cuenta regresar. Te imagine mía para siempre, mía hasta la muerte, y nos fundimos así, en un pacto de amor tácito y eterno, en mi imaginación y en la tuya, siempre estuvimos de acuerdo.