Mi pesar es mio y nunca he querido compartirlo con nadie.
Nunca podría, a sabiendas de lo que pesa y cuanto cuesta,
cargar con esto día con día, nunca podría, nadie podría.
A veces me canso de estar bien, algo en mí me arrastra hacia
mi eterna depresión, me reprocha tanta felicidad y me hace
cuestionar si la merezco. me echa en cara lo que sucedió
y me hace sentir mal. Como si pudieras leer estos textos, como si
estuvieras en una ventana viéndome y reprochándome tu en vez de
yo a mi mismo, porque te llevo en mi y en todo lo que hago estas,
pero duele y cansa, cansa tanto que rompo en llanto así sin mas
de solo recordarte, de solo verme tan feliz preguntándome por ti.
Preguntándome si va a ser siempre así y si podre soportarlo.
Divagando entre felicidad y angustia, entre amor y dolor,
entre fantasmas de un pasado que no pretendo olvidar y amaneceres
llenos de amor y color que brindan esperanza, amaneceres
que dan abrazos de alegría, que babean y huelen a panqueque,
amaneceres que por mas que quise y les puse tu nombre no son tu,
y me conducen a la noche donde siempre también llegas tu así sin mas.