Antes era solo yo contra el mundo. Es cierto que mucha gente me quiere, pero siempre hasta cierto punto. Ahora encontré mi propia hoguera, la cual ya estaba ahí esperando por mí,
Ella necesitaba también de mi, para que avivara su fuego. Antes fue una llama ardiente de la que todos huyeron y casi apagaron. Ahora el viento sopló y supimos encontrarnos.
Antes nos buscábamos, ahora vivimos uno para el otro, y la llama sin duda será eterna.