Cuando llueve niña etérea te recuerdo siempre a ti. Siempre con la llegada de las nubes y los vientos se arremolinan mis sentimientos, mis recuerdos y mis deseos. Siempre con el tintineo de las gotas golpeando el suelo regresas a mí, recuerdo siempre viejos tiempos, buenos y malos y siempre te recuerdo a tí.
Pienso todo el tiempo en como septententrión te llevo lejos, a un lugar opuesto al que apuntaba mi veleta, y poco pude hacer o al menos eso creí. No pude detener la tormenta con las manos.
Lo decidió la rosa de los vientos y yo solo puedo desde entonces, guardar tu recuerdo y vigilar. Deseo verte llegar un día para yo poder así pisar tierra firme, y después guardar ese momento eternamente.
Por eso espero siempre a cada verano y por eso sigo haciendo barcos de papel e intentar predecir las corrientes y tu posible arribo a esta isla de vida incompleta. No tengo un catalejo pero a veces creo verte o sentirte en el camino o sea tal vez solo mi anhelo que me da esperanza de ver tu barco un día. Pero este deseo se quedará conmigo hasta el final de mis vida.
miércoles, 28 de junio de 2017
Vigía
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