A veces ya casi no me acuerdo, pero hay otras tantas que me ahoga seguir cuerdo.
Ayer creí que todo era más fácil, que sábado de gloria era solo otro día volátil.
Un día ya no dolerá lo que tuvo que ser, o solo es lo que quiero creer.
Olvidar no quiero y no debo, pero cargar ya no puedo.
No sé si es que vuelvas y yo te espero en el mismo puerto, o sea tal vez que vengas por mí pues al fin estoy muerto.
No sé ya lo que es bueno y que malo, si podré seguir luchando solo o si debo quemarlo. No sé