Para el año 17 del siglo 21, mismo año en el que he de alcanzar la famosa edad de alguien llamado Jesus, me di cuenta de que casi nadie, de ninguno de mis círculos queda soltero o sin hijos. Casi todos cambiaron ya sus vidas porque el tiempo también cambió, nos arrastro y nos obligo a seguir al filo de cada día, como si nos fuera empujando hacia a la orilla de un barranco. Porque era eso o morir.
Pero no puedo evitar pensar en los otros no que pudieron llegar con nosotros hasta aquí, no pude evitar como de costumbre pensar especialmente en ti. Tuve necesariamente que imaginarte una vida y pensar como sería esa vida, como llevarías tu vida.
Tendrías casi 20, seguro que a para ese tiempo ya tendrías tu propia familia, con tus antecedentes familiares, eso casi lo apostaría. Yo ahora tengo un hijo. le puse tu nombre, si no te molesta, aunque no creo, creo que lo entenderías. Te imagine una vida larga y feliz, a veces difícil pero no tanto como esta vida que tengo yo.
No sé si es el tiempo que pasó que ya casi no me duele al recordarte o si es solo que me acostumbre al dolor de tan solo poder imaginarte, saber que nada de eso podrá ser como lo fue para muchos otros.
Hoy tantas cosas han pasado, buenas y malas que alejan los sentimientos del pasado o tan solo me hacen ignorarlos. No que te haya olvidado, al contrario, te imagine mas vivo y con una vida en este mundo cruel y despiadado, en este mundo que sigue girando, te pensé y pensé en ese lugar en el que un día habremos de encontrarnos.