viernes, 11 de noviembre de 2016

A él

Llegó conmigo, y ha estado junto a mi desde el primer día. En todo me ha acompañado, siempre he sentido su abrazo, en todo momento, siempre listo para acudir a mí, a la menor provocación, la más ínfima señal de sentimientos, El llanto apareció.
Ha sido mi amigo, pero ha sido también mi enemigo. Solía tenerle miedo, solía meterme al baño para que no me vieran con él. Solía sentir vergüenza de él. Jamás le conté a nadie de él, aunque algunas personas me vieran a su lado en repetidas ocasiones, siempre lo negué. Más el nunca me abandono.
Ahora le pido perdón, al mismo tiempo que le agradezco su compañía. Reconozco que ha sido mi fuerza, mi "recovery" mi modus operandi. A su lado he llegado aquí, porque me hace valorar la vida y me hace querer vivirla. Porque miro mi vida hoy en día y le doy a él un abrazo de alegría, porque se que todo pinta bien y ya no le temo a su compañía.
Y se bien que estará hasta mis últimos días, espero llevarlo conmigo, así mi gente no sufrirá, podrán así decirme adiós  sin tener que saludarle.