lunes, 23 de noviembre de 2015

Espejo

En el reflejo de espejo, pequeñito, frágil y vulnerable te viste y te identificaste. Sentiste su dolor y su soledad, su infortunio de quedar en medio y solo. Te dolió su dolor desde el momento que fuiste testigo, cuando tuvo que ceder el el amor de madre, a tan corta edad y después de haber sido el rey, de haberlo tenido todo para el. Allí fue donde sentiste la necesidad de protegerlo, tal vez porque era como protegerte a ti mismo, como darte un abrazo fuerte, como auto protegerte de ese sufrimiento que bien sabes como se siente, cuanto duele. Querías aliviar un poco su pena, tú pena. 
Necesitabas que le fuera leve, por el y por ti, y cuando alguien te pregunto ¿porque solo a él? ¿porque más a él? era porque ese alguien no sabía, como ni tú sabías que básicamente te protegías a ti mismo, que aún en ocasiones te ves reflejado allí. 
Y aunque los caminos se abrieron y separararon un poco, todavía siguen paralelos, y hasta sientes aveces, como su reflejo en tí te protege ahora, te busca y hace por ti lo que puede. No sabiendo si te abraza o se abraza a sí mismo cada vez que te procura, ni sabiendo si eres tu ayudándote o él ayudándose a sí mismo. 
Pero lo que si sabes es que, ahora que en su mundo hay alegría, refleja gran alegría en ti también.