¿Eres feliz?
Muchas personas intentan hacerte feliz pero no lo logran. Te rindes y decides ser medianamente feliz por ti mismo, solo tú y tu soledad. Y empieza a gustarte, estás perfectamente cómodo. La vida es buena.
Pero entonces llega alguien. Alguien. Y quieres seguir solo, quieres seguir andando por la vida medio feliz solo, porque ya nadie nunca pudo hacerte realmente feliz y dejaste todo eso atrás. Pero ese alguien te lo recuerda, te recuerda que dentro de ti todavía puedes querer y dejarte querer. Y te enseña otra vez cómo es eso del amor, como a alguien que ha olvidado su propio idioma y ya no le salen las palabras, como a un músico que ya no volvió a interesarse en sus propios acordes.
Así.
Y vuelves a querer, pero esta vez mejor que antes, esta vez hay algo distinto. Esta vez no te frenas, no desconfías y entonces es en ese punto en que lo vuelves a sentir. Está allí. Eso que solo se siente cuando lo mejor de ti está a flote, cuando te aman y amas, cuando te reconcilias con la vida, pero con una que sí es justa contigo.
Y ya no le temes a esa pregunta, ya no le huyes:
—¿Eres feliz?
—Sí. Soy feliz.
Y sonríes.
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